Morirse de amor no es una licencia poética.

¿Quién no se ha enamorado alguna vez? ¿Cuántos artículos en internet inician de la misma manera? Todos estamos constantemente hablando del amor. Desde el amor por la pareja y la familia hasta el amor por la comida, las mascotas, etc. Sin embargo, dicen que aunque todos hablamos de él, nadie lo conocemos.

Varios autores coincidimos en que el amor es locura.  Y es que solo estando loco te puedes enamorar, y es muy fácil volverte loco cuando estás enamorado. Algunos nos hemos enamorado de la locura y eso sólo es posible si estas loco.

El Principito (de Antoine de Saint-Exupéry), es ejemplo muy claro, él se enamora de su flor. La concebía como algo único que cuidaba y protegía. Este es el concepto más básico del amor: protección. ¿Por qué la abandona entonces? El sigue un camino hacia la exploración de otros lugares con la necesidad que todos tenemos en algún momento de nuestras vidas: de conocer, de ampliar lo que sabemos, lo que vemos y lo que experimentamos en lo cotidiano. ¿Te suena?

El Viejo Sabio (personaje que crea Gabriel García Marquez en Memorias de Mis Putas Tristes), conoce el amor cuando es movido por esa misma necesidad de hacer cosas diferentes que le llega, muy poco oportuna, a sus 90 años.

El Principito se califica como muy joven para haber sabido amar a su flor y el Viejo Sabio se piensa loco por tener tanta edad y tener la capacidad de amar. En ambos casos, los dos aman pero, ¿porque se califican jóvenes o viejas las personas para saber amar? La sociedad juega un rol muy importante en esto: hemos escuchado en más de una ocasión la frase ‘’para el amor no hay edad’’ y esta siempre es utilizada en conveniencia de quien lo dice, pero las personas castigan las grandes diferencias de edad entre las parejas. Existen ideas que culturalmente proponen edades ‘’racionales’’ para enamorarse y esto nos dice que al final, realmente la frase es cierta y no conocemos el amor. Este no castiga con prejuicios, al contrario, comprende, perdona y acepta. La sociedad exige apariencias.

‘‘La fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices sino los contrariados’’ Es una de las frases de García Márquez y significa que el amor, para ser amor, exige pasión, entrega y locura. Existen en el mundo demasiadas cosas mediocres y el amor no debe de ser una de ellas, debe gritarse, manifestarse en vicios poéticos como el del Principito a las puestas de sol y el del Viejo Sabio a la música.

El perfecto absurdo del amor es que un niño pueda enseñar más cosas de la vida que un adulto, o que un viejo se enamore a sus 90 años de una niña que no conoce realmente y empiece a creer que morirse de amor es posible, que no sólo es una licencia poética. Presentado así, el amor es una locura ¿no?

Según la RAE la locura significa imprudencia e insensatez pero también puede ser un entusiasmo, interés o sentimiento exagerado.

Y es que la locura no es mala. La locura mueve, motiva, anima y da valor cuando las ideas racionales ya no alcanzan para justificar una acción que queremos realizar. Es una capacidad: aquella que te va a poner a observar el cielo de noche para preguntarte sobre las estrellas y sobre si el Principito volvió a ver a su flor, la capacidad que te hará disfrutar de los momentos y detalles más simples como una puesta de sol o escuchar música, es poderte declarar enamorado de la belleza. La locura es solo el inicio al saber amar.

“He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar” – Françoise Sagan (1935-2004).

-V by V.

 


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